jueves, 14 de febrero de 2019

editorial

Tengo varios blogs que nadie lee. No tengo suscriptores. No le pago a nadie. Hago libre uso de la mentira descarada de la democracia de los medios digitales y publico a cara de perro cualquier cosa que se me viene a la mente. Es difícil organizar el material para que tenga una coherencia. Me cuesta bastante centrarme em un tema y darle continuidad y lo que más me complica es el trabajo de hormiga de, sin pagar por que no te filtren, lograr que la gente llegue al material en cuestión.
Así que mientras me voy organizando, voy colgando mamarrachos invisibles. El problema es que el trabajo es un término confuso, y no queda claro si mi tarea es intelectual o física, si voy a lograr comer de la tierra y cuanto dinero, si es que se necesita realmente dinero, tengo que ingresar para vivir a gusto.
De qué estoy viviendo es difícil de explicar, la cosa que se me acabaron los dólares del banco y la casa necesita demasiado para que lo haga sola y sin asistencia técnica.
Volvamos al abuso de la libertad de expresión
Me da la sensación de que lo que pienso no le interesa a nadie, que no aporta nada, a juzgar por la repercusión que logro.
Es evidente que, con la formación que tengo en comunicación, la experiencia, los aciertos y los errores asesorando, casi siempre amigos, para posicionar marcas,  pagando o no, no es tan difícil conseguir algunos suscriptores para que sigan algún hilo prediseñado para que les interese.
Pero no es lo que busco. Necesito reflexionar libremente, no vender.
Así que si un día, se encuentran con el material y les reviste un mínimo interés, por favor avisen!
Aunque se consideren nutrias digitales. Yo los ayudo. Se conectan a su cuenta de gmail y me mandan un mensaje, hacen un comentario o se suscriben. También sientanse agradecidos si comparten. No necesito ser invisible. Lo que evito es diseñar para vender.

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