Al final me inspiré sola. Tomé una carga
de aire bien grande y deseé que estuviera limpio. No sé si lo
estaba o no, y ya no importa. La cosa es que conseguí poner algunas
ideas en claro. Vivir en la naturaleza es complicado sobre todo si se
trata de una naturaleza alterada, intervenida a lo largo de la
historia por los seres humanos y sus tontas tecnologías. No todas
las tecnologías son tontas. Muchas sí. Esto de caminar hacia el
almacén a comprar leche, y pasar por adentro del tambo, pero comprar
la leche en el almacén, me resulta particularmente ridículo. Pero
no es Pasteur el que me complica. Es que la bolsita en la jarra
emboca justito en el espacio que le destino en la heladera, si es que
algo tan chiquito se puede llamar así. No sé si alguno de los
vecinos encarará venderme un litro de leche cada par de días o me
tirarán un litro de regalo como para que me quede incómodo y no
vaya a joder a cada rato. En tal caso la tecnología me habrá
vencido.
¿Qué nos detiene además de cómo queda?
¿la propiedad? Paso por las calles, por los costados de las rutas,
por las paradas de ómnibus y hay olivos, higueras, romeros,
lavandas, y una planta que se parece a la de faso pero no es por
todos lados. Hay también flores y esas que no identifico. Vaya a
saber cuántas otras cosas se comen, tienen otros usos, y están ahí,
a merced del humo de los caños de escape, sin dueño aparente. Me
traje un brote de higuera y está encarando. Tiene una única hoja y
esta hija no respira humo como la mamá. Está contenta parece. Hay
ciertas condiciones que los seres vivos necesitamos para sentirnos
bien y desarrollarnos plenamente. Hay otras que son indispensables
para sobrevivir. Sobrevivir en la ciudad, ¿será más fácil o más
difícil que en la naturaleza? ¿Existe la naturaleza?


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